Este nacimiento gigante lleva en la ciudad 55 años y tú puedes conocerlo gratis

Se localiza en la CDMX y los responsables de la obra son la familia Ontiveros.
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06.12.2018
Tiempo aproximado de lectura: 1 minuto 30 segundos

NAVIDAD A MUCHOS NOS EMOCIONA por diversas razones: poner el árbol, recibir regalos, preparar la cena, organizar la posada y hasta cantar uno que otro villancico. No obstante muy pocos se emocionan por poner el nacimiento que recrea el momento en que la Virgen María da a luz a Jesús, pues como esto tiene que ver con la religión, a muchos como que nos da flojerita.

Sin embargo, hay una familia mexicana que ha decidido no darle tanta importancia al asunto religioso y sí al que tiene que ver con la tradición, razón por la cual desde hace 55 años iniciando diciembre, muy puntuales ponen el nacimiento en el patio de su casa, mismo que se fue haciendo más grande y, por ende, muy popular actualmente.

Se niegan a dejar morir la tradición

Los responsables de esta monumental obra son los Ontiveros, una familia mexicana que, a pesar de la distancia (unos viven en Mérida y otros en Estados Unidos), se reúnen en la capital para montar este nacimiento gigante que desde hace ya varios años está abierto al público.

Como me gusta mucho enterarme de todo, acudí a visitarlo y tuve la fortuna de platicar con el señor Miguel Ontiveros, quien me contó a detalle cómo es que esta tradición casi casi se ha convertido en patrimonio cultural de la alcaldía de Iztacalco (bueno, exageré un poquito).

Platicamos con el señor Miguel Ontiveros, quien nos contó cómo es que esta tradición familiar alcanzó gran popularidad no sólo en la alcaldía, sino a nivel internacional./ Periplo

Charlando con…

Llegar al 86 de la calle Playa Villa del Mar, en la colonia Militar Marte no es nada complicado, pues al estar cerca de avenida Plutarco Elías Calles y a unos 15 minutos a pie de la calzada de Tlalpan, hace que el acceso a esta casa sea cero complicado.

Al irme acercando al inmueble me topé con un par de letreros que decían:

“Por pasar a ver el nacimiento no se cobra nada. A la persona que se sorprenda cobrando será consignada a las autoridades. Gracias.”

Foto: Periplo

Imaginé que habría una especie de filtro para pasar o alguien que estuviera en la entrada vigilando para posteriormente invitarme a ver este montaje. Mi sorpresa fue que me sentí como cuando llego al patio de mi casa, pues entré tan libremente que hasta se me olvidó eso del allanamiento de morada.

Los villancicos suenan para hacerme sentir más en confianza en una casa que no es la mía y la vista me obliga a mirar por cada rincón para apreciar cada detalle de este nacimiento. Don Miguel me recibe para después invitarme a pasar y poder platicar cómodamente sobre la historia de esta tradición familiar.

 

“(El nacimiento) tiene exactamente 55 años de ponerse. Empezamos en una parte muy chica de la casa y la gente empezó a pasar a verlo. Inclusive hasta quitamos una pared. En un sólo día poníamos todo y ahora ya no, como ya creció mucho tardamos desde 20 a 25 días en pintar, armar todo y nos juntamos toda la familia: nietos, familiares desde Estados Unidos, otros de Mérida y hasta yo que vivo en Mérida desde hace 12 años siempre vengo (a la capital) para poner el nacimiento.”

 

Foto: Periplo

Foto: Periplo

Don Miguel incluso me comparte que toda la familia se reúne para el montaje de este nacimiento, actividad que hoy pareciera un ritual, ya que muy temprano llegan al inmueble para comenzar el montaje y a la hora de la comida todo se pausa para compartir la mesa en armonía… sí, justo en el patio donde después todos podemos ver este nacimiento gigante.

El inicio de la tradición

Hablar de cómo comenzó una tradición es un tanto complicado, pues la mayoría de las familias mexicanas cada diciembre sin falta compran musgo o heno para poder poner su nacimiento.

Por ello, no me extraña que la familia Ontiveros haya decidido hacer lo propio aunque no por esa razón me iba a quedar con las ganas de averiguar cómo es que lo hicieron de una manera tan majestuosa.

“Yo que recuerde mi papá y mi mamá, cuando yo tenía ocho o nueve años, siempre ponían el nacimiento en la casa donde vivíamos y agarraban una parte de la mesa donde comíamos y ahí lo ponían. Pero el primer año que nos cambiamos a esta colonia, teníamos un jardín, unas tablas y una mesa grande, entonces pusimos en unos ladrillos las figuras que tenían mis papás entre mi hermano Arturo y yo y pasaba la gente y lo veía gracias a que le pusimos foquitos y llamaba la atención, y así fue como fue creciendo un poco cada año. Desde entonces la gente lo veía y ahora, afortunadamente viene tanta gente que hasta (la fila) da la vuelta en la esquina, se ponen puestos y venden desde elotes hasta quesadillas.”

Foto: Periplo

Como el crecimiento de este nacimiento fue paulatinamente, con certeza don Miguel me asegura que desde hace 15 años es que el tamaño de éste llegó “al tope” y ha sido justo como ahora lo vemos, aunque a la vez me cuenta que no cada año luce igual.

“Uno de mis sobrinos es arquitecto y es él quien realmente se encarga de hacer las pinturas e idear toda la obra. Cada año cambiamos, no es la misma escenografía, por decirlo así, siempre se cambia.”

La planeación

El montaje dura hasta 25 días; sin embargo la planeación comienza a mediados de año, es decir, en el mes de julio la familia Ontiveros comienza a visualizar cómo es que el nacimiento lucirá para poder seguir con la tradición, pero ofreciendo a los visitantes algo distinto.

“Mi sobrino empieza a ver qué va a hacer y tiene unas personas que le ayudan. Mi hermano José tiene otra persona que le ayuda porque sabe mucho de esto y se empiezan a decorar las casas. Toda la decoración es hecha a mano, lo único que mandamos imprimir son las lonas que ponemos afuera.”

Foto: Periplo

Foto: Periplo

Hasta ha habido donaciones

Entrarle con alguna aportación no es algo que exija la familia Ontiveros, pues los colonos o al gente que ha llegado a visitarlo ha quedado tan maravillada con la obra que hasta ha puesto su granito de arena con alguna figura que hoy sigue expuesta.

“Este año nos trajeron unos camellos. Hay gente que cuando quita su nacimiento nos trae figuras, nosotros las arreglamos y con mucho gusto las recibimos, pero cada año nosotros vamos comprando lo que tenemos.”

 

Foto: Periplo

Foto: Periplo

Se quisieron pasar de vivos

Bien dicen que los letreros existen porque alguien tuvo que regarla primero para que dicha placa haya sido colocada. Esta, aunque no es una placa sino una cartulina, fue puesta porque hace un par de años un grupo de jóvenes vio la oportunidad de pasarse de gandallas cobrando de $15 a $20 pesos a quienes querían ver el nacimiento mientras esperaban en la fila, aún cuando la intención de esta familia no ha sido nunca la de lucrar con la tradición.

“Entre la familia cada quien aporta algo para poner el nacimiento. Los sobrinos, mis hermanos, mi hermana… todos aportamos para ponerlo. El incidente fue porque los comerciantes nos alertaron del cobro y como que no.”

¿Y la limpieza e inseguridad?

Para entrar a ver el nacimiento no tuve ningún inconveniente, razón que me obliga a preguntar cómo es que la familia Ontiveros desde hace tantos años ha lidiado con el dejarnos pasar a todos libremente y no temer en aquello de la inseguridad, a la vez de permitir que los comerciantes se hagan de una buena venta y hasta tener que llegar a batallar con el tema de la basura.

“La gente que se dedica a vender levanta en la noche o barre todo, inclusive le dejamos abierto y ellos nos hacen favor de cerrar la puerta. Se queda la casa abierta toda la noche hasta que se va la señorita de los elotes es quien cierra.”

Si has tenido oportunidad de ver las fotos que antes te mostré, seguro notaste que hay un par de fuentes, mismas que a veces la gente usa para pedir un deseo a cambio de una moneda. Pues bien, al respecto:

“En los 54 años que tenemos poniendo este nacimiento no hemos tenido más que un sólo problema y justo fue el año pasado cuando un muchacho empezó a agarrar las moneditas que hay, hasta le estaba robando a una señora que vendía juegos y figuritas afuera. Como ya teníamos cámaras, nos dimos cuenta y ahí quedó. Es más, nunca nos han robado ni siquiera un sólo peregrino y eso que están a la mano. La gente nos cuida a nosotros.”

Foto: Periplo

De talla internacional

La popularidad de esta obra incluso ha sido reconocida en Francia. Don Miguel me cuenta que en 2017 una señora quedó tan maravillada que como la mayoría de los visitantes, no dudó en sacar su celular y tomar algunas fotografías del nacimiento. Al realizar un viaje al país galo decidió mostrar un poco de la cultura mexicana y, la familia nos hizo quedar tan bien parados, que recibieron un reconocimiento por su creatividad.

“También hubo dos premios de la alcaldía de Iztacalco y nosotros ni sabíamos, llegaron nada más las hojitas hace unos 18 o 20 años, en donde nos decían que habíamos ganado el premio, pero no nos hemos inscrito a ningún concurso (…) nosotros lo ponemos como una tradición de la familia.”   

Si quieres visitar este nacimiento, las puertas se abren a partir de las 9:30 de la mañana y cierran hasta que el último visitante se haya deleitado la pupila y, si crees que es más como para honrar la religión católica, don Miguel me aclara:

“Somos católicos en su mayoría, pero esto es por seguir la tradición de mi mamá y de mi papá de poner el nacimiento cada año.”

 

¿Dónde? Calle Playa Villa del Mar #86, esquina Playa Caleta, colonia Militar Marte, alcaldía de Iztacalco, CDMX. Para ver ubicación, da click aquí

¿Hasta cuándo? 6 de enero 2019

Horario: 9:30 a 24:30 horas aproximadamente

Entrada libre
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