Dos expertos nos revelan los secretos del proceso de restauración de un Niño Dios

Si la imagen de tu Niño Dios sufrió un accidente, aún estas a tiempo de restaurarlo.
Mayte Baena
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28.01.2019
Tiempo aproximado de lectura: 1 minuto 10 segundos

COMO EL DÍA DE LA CANDELARIA está muy cerca, seguramente ya esperas con ansia el momento en que te den un tamalito acompañado de un delicioso atole, o en el caso contrario, igual y estás muy preocupado por el hecho de tener que pagar los de la oficina y puede que gran parte de tu quincena se vaya en ello.

No obstante, ese día no todo tiene que ver con este manjar, pues también hay que llevar muy puntualmente a los Niños Dios a la Iglesia y así cumplir con los deberes como católicos.

Acciones contra el pasito perrón

Sí, sí, ya nos reímos (algunos) con el video en donde se ve al hijo de María bailar el pasito perrón, incluso parece que hemos sido condenados a ir al infierno por reír un ratito o parodiar este bailecito, lo malo es que en el intento puede que alguno haya sufrido daños colaterales.

Si es que te regañaron por haber maltratado la reliquia familiar y ahora estás castigado sin poder ver TV o salir de paseo con tus amigos, me alegra informarte que tengo la solución al problema: dimos con quienes desde hace varias décadas se dedican a dejarlos como nuevos.

Restaurar imágenes religiosas es un oficio muy popular en las familias mexicanas y todos, sin importar su estado, tienen arreglo./FOTO: PERIPLO

Un oficio de generación en generación

Restaurar no sólo la imagen de un Niño Dios, sino cualquier otra imagen religiosa es un oficio que las familias mexicanas han transmitido de generación en generación y se niega a desaparecer.

Éste es el caso de los hermanos Balderas, que desde hace 25 años se han dedicado a restaurar imágenes de yeso o madera para hacerlos ver como nuevos y que claro, durante esta temporada se dedican a restaurar al hijo de María para que vaya a la iglesia luciendo impecable.

“Esto es un trabajo de generación en generación. Yo soy la cuarta generación de la familia (en hacerlo). Mi bisabuelo le enseñó a mi abuelo, él a mi padre y mi padre a mí y así es como hemos seguido trabajando este oficio”, me comenta Mario Balderas, quien orgulloso me explica lo que es dedicarse a ello, al tiempo de transmitirlo a sus hijos.
“Dicen que esto ya se lleva en la sangre. A mí desde niño me interesó al ver a mi papá cómo se dedicaba a este trabajo y me interesó tanto, que lo preferí a seguir estudiando. Lo tomé muy en serio y lo transmití a mis hijos para que no se pierda esta tradición que como mexicanos tenemos.”

Al taller de la familia Balderas llegan Niños Dios de todos los tamaños y tonalidades./FOTO: PERIPLO

No hay que confundir

Si es que no eres ajeno a esto de las restauraciones de imágenes religiosas y alguna vez tu abuelita, tía o tu mamá te ha pedido que la acompañes a dejar su imagen en manos de un profesional, don Mario me explica que éste no es un oficio que se le dé a cualquiera, pues hay quienes ofrecen repararlo y otros lo restauran.

Aunque suene igual, resulta que hay una enorme diferencia y, tan sólo por ello es que debemos poner mucha atención si es que no queremos que nos termine saliendo más caro el caldo que las albondigas.

“Reparar es para una licuadora o una plancha, es algo mecánico y esto no. Esto es una artesanía y lo toma uno en serio, y ahí es donde uno como restaurador tiene que poner en claro lo que se debe hacer para cada imagen (…) a la gente no se le puede engañar porque luego luego detectan cuando no es su niño y, para evitarnos este tipo de problemas, somos muy detallistas”, me comenta don Mario. 

El yeso para restaurar es especial, muy fino./FOTO: PERIPLO

Proceso paso a paso

Digamos que hasta este punto todo me queda muy claro: éste es un oficio familiar en donde cada detalle es importante, pues dejar este tipo de imágenes en manos de un experto a veces para ellos es una enorme responsabilidad por el simple, pero muy importante hecho de que se trata de una reliquia y cuenta con un valor sentimental enorme.

Y sólo para que me quede muy claro que ellos son expertos en lo que saben, y además son los mejores, me muestran el paso a paso de todo este arduo proceso de dejar las imágenes religiosas como nuevas.

“Los clientes traen a sus pequeños y nosotros empezamos a ver cómo vienen de lastimados y vemos lo que le vamos a hacer. Tomamos en cuenta el material que necesita. Si es de madera trabajamos con pasta de madera o si es de yeso usamos yeso cerámico. En el taller tenemos moldes de las manos, de cuerpos y hasta de casco, que es el de la cabeza, por lo que si es que necesita alguno nosotros se los ponemos”, explica Lucio Balderas, uno de los miembros de esta familia que también conoce a la perfección este oficio.

Como la mayoría de los Niños Dios que llegan son de yeso, los hermanos Balderas comienzan a excavar los brazos con el fin de reforzarlos y evitar que estos se desprendan y la imagen se rompa.

La restauración es un oficio que requiere de mucha experiencia./FOTO: PERIPLO

Una vez que ha terminado este proceso, don Lucio procede a colocar el yeso.

“Éste es yeso cerámico y se siente como talco. Hay restauradores que trabajan con yeso granoso y el resultado no es el mismo. Se mete en agua unos 15 o 20 segundos y comenzamos a moldear.”

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Mientras vemos cómo es que el yeso hace lo suyo y que no nos lleva más de un minuto, don Lucio me comenta que hay quienes optan por sustituir el yeso por plastiloca o algún material similar con la intención de reforzar la pieza. Sin embargo, esto en lugar de ayudar termina perjudicando más debido a que el resto del yeso, por ser delicado, no soporta y la pieza se rompe.

Pintado a mano

Suponiendo que la imagen ya cuenta con los parches necesarios y las piezas nuevas han sido colocadas y hasta el yeso ha secado por completo, entonces es momento de pintarlo.

Como se trata de un material bastante frágil y la urgencia por tenerlo listo antes del 2 de febrero es mucha, el aerógrafo es la mejor herramienta para darle color, mismo que puede ser igualado o hasta cambiado por completo. De ahí que haya niños con diferentes tonalidades y la tez es a elección del cliente.

“Nosotros tenemos varias pinturas. El tono de piel nos lo dan cuatro tonos: azul, amarillo, rojo y blanco. Usamos un tono más oscuro para las chapas y las sombras de los ojos. Para la piel manejamos muchos tonos, pero es más a pedir del cliente”, afirma don Lucio.

La tinta se prepara con colores azul, amarillo, rojo y blanco./FOTO: PERIPLO

“Para mí todos merecen un respeto y hay que tratarlos como tal. Se pinta con mucho cuidado y hasta se cuidan los detalles. Hay artesanos que lo pintan y lo dejan, pero hay detalles de color que se tienen que igualar, como sombras. Esto es algo que se adquiere con la práctica”, afirma Mario Balderas.

El aerógrafo es la mejor herramienta para pintarlos./FOTO: PERIPLO

Ojos expresivos

Obvio que si se trata de restauraciones, los ojos no pueden quedar de lado y si es que te preguntas cómo se colocan las pestañas y hasta el ojo mismo, te cuento.

Los ojos son hechos de cristal y hay dos tipos: el rayado que los artesanos conocen como ojo alemán o el ojo natural, que es el que sólo tiene la pupila y el iris.

Los ojos son fundamentales para una buena restauración./FOTO: PERIPLO

La pestañas se encuentran en una tira, justo como las postizas que suelen vender y que a las mujeres tanto nos gustan. La enorme diferencia entre las postizas que usamos y las que lleva una imagen religiosa no sólo es el tamaño, sino el material.

“Las que colocamos son de pelo de vaca y hay quienes usan pestañas postizas (de mujer), pero no debe ser así, debe ser de pelo de vaca y eso hace que se vean bonitos los ojos del niño Dios”, asegura Lucio Balderas.

La pestañas son de pelo de vaca./FOTO: PERIPLO

Ya como la cereza en el pastel, las cejas son pintadas a mano y éstas deben ser finas. Digamos que la tipo Kardashian no aplica, pues hace que todo el trabajo pierda sentido.

“Lo que se busca es darle un rostro alegre y con una ceja muy gruesa el niño pierde un aspecto fino”, me insiste don Lucio.

Hasta de concreto

Con tantos años de experiencia las anécdotas no pueden faltar. Una de ellas fue justo el momento en que un cliente llegó con una imagen que, con la intención de ser reforzada contaba con concreto en su interior y el exterior era del yeso que conocemos.

Como ellos le saben a la perfección, ni siquiera este rígido material pudo para no dejarlo extraordinario.

Si pueden con un Niño Dios con concreto en su interior, ¿con qué no pueden?

No dejes tus imágenes en manos inexpertas, mejor acude a visitarlos y éntrale a la Candelaria con todo. Aquí puedes encontrarlos:

Dirección: Av. Congreso de la Unión, esquina oriente 95, a un costado del mercado 53 Río Blanco.
Metro más cercano: entre Consulado y Bondojito.
Horario: a partir de las 2:00 PM y hasta las 10:00 PM
Teléfono: 55-2365-2717  y 55-3709-7542.

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